Cesárea y lactancia materna

La organización mundial de la salud recomienda la lactancia exclusiva durante un mínimo de 6 meses y un máximo de 2 o más años. Se ha observado que la leche materna disminuye el riesgo de infecciones gastrointestinales y respiratorias o el desarrollo de diabetes tipo 2, entre otros. También se ha visto que la lactancia extiende los beneficios a la madre disminuyendo las tasas de cáncer de ovario y mama y de diabetes tipo 2. A pesar de estos grandes beneficios, se ha registrado que a los 6 meses postparto sólo un 25% de los bebés siguen tomando pecho en España.

La decisión de dar pecho está besada en distintos factores como por ejemplo los antecedentes familiares, la edad, la red de apoyo, entre otros. Pero también se ha observado cómo el tipo de parto influencia en esta decisión. La preocupación actual relacionada con este último punto es el aumento mundial de partos por cesárea en los últimos 30 años. En 2010 se registró una tasa media de cesáreas en países industrializados del 27% de los casos, cuando la OMS recomienda sólo un 10-15% de los partos.

Un estudio de 2009 observaron cómo las madres subestimaban los efectos emocionales y físicos de la cesárea. La limitación de movilidad y el dolor a consecuencia de la cirugía podían obstaculizar la atención infantil. En este mismo estudio comprobaron cómo había niveles más bajos de la hormona prolactina responsable de la producción de leche y que provocaba una alteración en el comportamiento fisiológico infantil. Y por último también se mencionaba la posibilidad de cómo la separación física de la madre y el bebé en una cesárea podía influenciar en la dificultad de la lactancia.

Reflexión personal

La mayoría de la población sabe de la importancia de dar pecho y las madres saben cómo, a veces, hay que luchar para conseguir una lactancia satisfactoria. Estas palabras no quieren poner más presión, pero sí que me gustaría iniciar una reflexión sobre cómo las decisiones que tomamos pueden afectar a largo plazo a la relación con nuestra criatura o en la vivencia de la lactancia.

En la mayoría de los estudios, concluyen que es necesario aumentar la formación de las madres en relación con la lactancia y, personalmente, considero que es lo más importante. Este post nos demuestra que hay factores que pueden influir, pero socialmente nos falta mayor visualización del amamantamiento y más apoyo si existe alguna dificultad. Evitar la presión hacia las madres para mantener una lactancia dolorosa ni recurrir a una alimentación con leche de fórmula si quieren seguir intentándolo.

Marta Seguí
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