Una fisura anal es una lesión de la mucosa del ano que puede causar dolor intenso. La fisura anal es el segundo motivo de consulta de proctología, después de las hemorroides. La incidencia es similar entre ambos sexos, pero el 15% de las mujeres posparto lo desarrollan.

¿Por qué pasa?

Existen varios factores involucrados y habitualmente se genera un círculo vicioso que perpetua la fisura.

  • Estreñimiento: el paso de las heces dura y voluminosa por el canal anal provoca un desgarro de la mucosa anal. A veces también puede estar influenciado por una evacuación repentina de heces líquidas.
  • Hipertonía del esfínter anal interno: el dolor durante la defecación causado por la ulceración de la mucosa provoca un espasmo de protección.
  • Isquemia local de la mucosa: el espasmo del esfínter provoca una reducción del flujo sanguíneo y dificulta la cicatrización de la fisura.

Tratamiento

La curación de la fisura anal crónica oscila entre el 8 y el 31% de los casos y habitualmente termina con una cirugía.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía sigue siendo el tratamiento a largo plazo más eficaz de la fisura anal crónica. Existen diferentes tipos de cirugía como la fisurectomía, la esfinterotomía, entre otros.

Tratamiento médico no quirúrgico

La primera acción de tratamiento es normalizar las deposiciones con una dieta alta en fibra y, en su caso, laxantes suaves.
En ocasiones también se pueden pautar medicamentos tópicos como anestésicos locales o agentes antiinflamatorios, así como antiinflamatorios y analgésicos orales o lubricantes para las deposiciones.
Según la evidencia científica, la curación es del 50% de los casos, pero el riesgo de recurrencia es alto porque la causa de la fisura anal, es decir, el espasmo del esfínter, persiste.

Tratamiento de fisioterapia

Las opciones de tratamientos de fisioterapia son:

  • Reeducación de la defecación – El estreñimiento causado por el dolor de la fisura anal puede provocar mayor esfuerzo y dificultad, así que modificar la postura defecatoria puede facilitar la evacuación de las heces.
  • Sinergía de la esfera abdominopelviana – La coordinación entre el diafragma, el abdomen y el suelo pélvico es la base para asegurar una buena maniobra defeactoría y una buena gestión de las presiones intraabdominales Así que habrá que trabajar la movilidad del diafragma y la competencia del abdomen.
  • Normalización del tono – La hipertonía del esfínter anal y el círculo vicioso que provoca el dolor de la fisura anal hace imprescindible el trabajo del tono en el periné. Debe diferenciarse si la fisura anal está abierta donde es mucho más indicado utilizar técnicas globales posturales como el método 5P o los Hipopresivos. En cambio, cuando la lesión está cerrada, se podrá empezar a utilizar técnicas intracavitarias.
  • Radiofrecuencia – La radiofrecuencia es una máquina que afecta al interior de la célula aumentando la oxigenación de los tejidos, el flujo sanguíneo y la producción de diferentes elementos como el colágeno.

Conclusión

La curación de la fisura anal es larga y la percepción de la calidad de vida se ve muy alterada. Las opciones terapéuticas son abundantes, pero es importante actuar lo antes posible para evitar que la fisura anal se vuelva crónica.
Si finalmente la solución sólo puede ser quirúrgica, debe tenerse en cuenta que el tratamiento de fisioterapia puede ser un complemento interesante para retrasar o evitar las recaídas.

Marta Seguí
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