El sistema inmunitario es la muralla y el ejército que nos defienden de todos aquellos patógenos que quieren atacarnos. Tenerlo activo, atento y saludable es básico para estar sano, pero existen situaciones fisiológicas en las que su fuerza cambia y permite cosas sorprendentes. Me refiero al embarazo.

Sistema inmunitario durante el embarazo 

Ya he escrito varias veces que el embarazo es una gran invasión del cuerpo y el sistema inmunitario en lugar de atacar, se relaja. Una de las curiosidades de este proceso es que esto sucede con más intensidad de forma local, es decir, a nivel uterino para permitir el crecimiento del bebé y, por tanto, el desarrollo de la especie. 

La evidencia cree que esto es posible gracias a tres situaciones: 

  • Los altos niveles hormonales del embarazo, es decir, el aumento de los estrógenos y la progesterona que desarrollan funciones inmunomoduladoras.
  • La creación de la placenta que permite la creación de anticuerpos específicos para el bebé.
  • La priorización del sistema inmunitario tipo th2 que provoca un aumento de células inmunitarias reguladoras (Treg) que desempeñan un papel de protección.

Autoinmunidad y embarazo

Este último punto puede ser importante cuando estamos ante una mujer con alguna patología crónica, como por ejemplo las enfermedades autoinmunitarias. ¿Qué pasará durante el embarazo? 

Ante todo, debemos tener en cuenta que la aparición de las enfermedades autoinmunitarias es más frecuente en mujeres que en hombres y que aparece en edad fértil, así que poner sobre la mesa si la mujer querrá ser madre es importante en relación con el tratamiento farmacológico. 

En el momento en que la mujer alcanza el embarazo, su evolución puede ser muy variable, en función de la enfermedad. En algunas enfermedades, mejora durante el embarazo y no presenta complicaciones obstétricas ni perinatales, en cambio, en otras pueden passar anticuerpos específicos y causar la enfermedad al bebé.

Enfermedad inflamatoria intestinal

En este grupo de enfermedades autoinmunitarias se encuentra la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Su prevalencia es de 3-4 personas por cada 100. Los síntomas que provoca son principalmente intestinales con inflamación de la mucosa, entre otros como dolor o alteración en la defecación. 

La medicación que se da no tiene efectos negativos sobre la fertilidad, pero algunos están contraindicados durante el embarazo y se deberían de suspender 3 meses antes de la concepción. 

En relación con el embarazo, se ha demostrado que existe un ligero riesgo de retraso en el crecimiento y parto prematuro que mejora si se mantiene el tratamiento. Aún así, se ha observado que si la enfermedad inflamatoria está activa en el momento de la concepción, se asocia a más posibilidades de aborto espontáneo durante las primeras semanas de gestación. 

Durante el postparto y la lactancia, existe un mayor riesgo de brote que se correlaciona con los cambios en el tratamiento durante el embarazo.

Conclusión 

La enfermedad inflamatoria intestinal no es una sentencia para renunciar a la maternidad, si se desea. Sin embargo, creo que es importante la planificación y anticipación, así como también un buen acompañamiento por parte del equipo médico.

Bibliografía

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/el-sistema-inmune-se-suicida-durante-el-embarazo_19526

https://www.immunology.org/es/public-information/inmunolog%C3%ADa-bitesized/systems-processes/inmunologia-de-la-reproduccion

https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9201458

https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9708404/#s

Marta Seguí
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